¡Un hogar bien iluminado!

¡Hola, bebés de luz! ¿Cómo están? Espero que mejor que bien. Bueno, antes de empezar, quiero agradecer a todos esos pares de ojos -ojitos preciosos- que leen lo que escribo regularmente, y también darle la bienvenida a todas esas personas que llegan por primera vez, le prometo que no se aburrirán, ni se arrepentirán.

 

Todos, absolutamente todos, sabemos lo importante que es una buena iluminación en la casa. No sólo para que pueda ver algo durante la noche, también para crear el efecto de más espacio e iluminar ciertas áreas importantes, como las de trabajo o la cocina.

 

Existen miles maneras de iluminar un hogar: con luz natural, lámparas de onix, focos, lámparas de piso, mesa y demás. Sin embargo, si no pones la luz en lugares estratégicos, esto puede arruinar el ambiente de tu hogar y su funcionalidad, sin importar si tienes docenas de focos en una misa habitación.

 

  1. Ten siempre presente esta máxima: la iluminación de tus salas nunca debe deslumbrar y es mejor sin sombras. Para ello, antes de colocar tus lámparas testa qué zonas quedan con sombras y cómo es la mejor manera de evitar que la luz deslumbre, la clave es que sea suave y uniforme. Además, si te gustan las paredes claras un truco que mejorará la iluminación es no ponerlas blancas sino con alguna tonalidad parecida: blanco roto, beige…
  2. ¡Di sí a los puntos de luz! Multiplícalos: suavizan el ambiente y distribuyen la atención creando una sensación de amplitud. Un solo punto de luz, por ejemplo, en el techo, puede crear una iluminación demasiado agresiva y encima si no son de bajo consumo y son demasiado potentes gastarán más, dará la impresión a la estancia de ser más pequeña. Eso por no hablar de lo incomodo que es estar intentando que no haya sombra constantemente, ¿la solución? Añade focos laterales que contrarresten estos efectos. Estos los puedes conseguir fácilmente en Home Depot.
  3. Aparte de usar más de un punto de luz, es interesante mezclar varios tipos de luz dentro de una habitación con el fin de jugar con sus efectos y transmitir unas sensaciones u otras: una luz cálida hará tu estancia más confortable mientras que una luz fría provocará tranquilidad o energía en función de cómo la distribuyas.
  4. Juega con la iluminación para recalcar y ocultar la presencia de objetos. La iluminación te permite destacar un mueble, un cuadro, etc. Eso sí, para este tipo de iluminación, conocida como decorativa o indirecta, plantéate utilizar lámparas halógenas con reguladores. Hay otros recursos aliados para hacer la iluminación de tu casa más acogedora: velas, cortinas, lámparas auxiliares, el color de los muebles, espejos; por ejemplo, un truco que le dará estilo a tu casa es optar por espejos iluminados con apliques.
  5. Aprovecha las ventajas de la luz focal, un complemento muy útil para la luz general e ideal para espacios definidos como rincones de lectura o zonas de estudio.

 

Mi última recomendaciones, es por si deseas conseguir lámparas que no tengan igual y que llenen tu casa de sobriedad y elegancia, que puedes conseguir en Intermármoles.

 

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¡Hasta la próxima!

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