Piérdele el miedo a bailar

Hola a todos los que están visitando mi blog. A los viejos acompañantes que han seguido mi trayectoria, y a los nuevos que apenas están conociéndome. Les aseguro que no se sentirán defraudados, y cada recomendación que aquí se hace sirve para algo o para alguien. ¡Así que comencemos!

¡Odio con todo mi corazón la salsa! No importa a cuantas clases de salsa df acuda, cuantos hombres caballerosos intenten enseñarme, cuantos vídeos vea, no logro coordinar el ritmo, y los pasos de este dichoso baile. Me enoja, puesto que supuestamente como mujer latina debería tener ese fuego en la sangre que me obligue a mover las caderas al ritmo, pero simplemente nací con dos pies izquierdos. Con otro género de música puedo disimular un poco, porque al final es estilo libre y no hay pasos predeterminados. Porque eso sí, no importa que no sea buena en el baile, siempre estoy en la pista saltando, disfrutando, atacándome de la risa, con la frente perlada por el sudor, pero con la sonrisa en los labios.

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No obstante, en cuanto suena la música de salsa, voy directamente a sentarme. Si soy sincera, solo intenté una vez las clases de salsa df, arrastré a mi mejor amiga, aunque ella bailaba muy bien, me puse mis pants, la decisión la traía en los ojos, en la actitud, en cada poro de mi cuerpo. La primear clase salió bien, entendí que me faltaba muchísimo, pero disfrutaba ver a todos los que estaban en el nivel avanzado. La salsa es hermosa, admití con cierto resentimiento, es la coordinación de dos cuerpos, es sensual, es todo un espectáculo. Las miradas firmes de los bailarines, sus cuerpos que se complementan, las caderas de las mujeres que reflejan la sensualidad que cualquiera desea tener.

El problema sucedió en la segunda clase, ni siquiera me desanimé que un niño de 11 años bailara mejor que yo, ese no fue el problema. Cuando dejamos nuestras bolsas en las sillas, nos distrajimos durante 5 minutos, lo juro, y ya nos habían robado. Hicimos todo un espectáculo, más por mi pobre amiga, que por mí. Ella traía el último celular de iPhone, entonces su pérdida era mucho mayor. A mí me dolió más en lo sentimental, puesto que no había guardado mis fotos, mis mensajes, mis recuerdos, mi libro que llevaba en la bolsa, la cartera con mis cartas de amigos y hasta de mis abuelos. Después de eso no quería ni escuchar clases de salsa df, y evidentemente no quería acudir a ellas nunca más. Lo peor de todo, es que el lugar estaba coludido con los rateros, todo fue planeado, y fue lo que más coraje nos dio. Yo sentía que era un mensaje de del destino, el baile no estaba hecho para mí, así de sencillo.

Hasta que me topé con Emporio Salsa, no diré que ha solucionado mi vida, que ahora soy una experta. Sinceramente llevo tres clases, pero las personas que allí se encuentran son muy pacientes, la seguridad es impresionante, y al menos estoy venciendo mi peor miedo sin que me estén robando. Aquí les dejo ese tip, por si ustedes también tienen esa maldición de no saber bailar. Las mejores clases de salsa df, se los prometo.

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