La complejidad de la simpleza

¿Alguna vez han querido preguntar algo que no necesariamente es desconocido, pero tú crees que lo sabes (por obvio que parezca) y lo comentas, bueno, preguntas y resulta ser totalmente diferente a lo que explicabas? Pues sí, da pena darte cuenta de la realidad y de tu enorme ignorancia, como cuando escribes haya en lugar de halla, o grava en vez de graba, algo así me ocurrió hace algunas semanas.

Comenzaba otro día de trabajo y tenía que escribir un contenido con información sobre la pelicula inteligente para ventanaspelicula inteligente, la que evita que los rayos UV causen daños a tapicerías, alfombras, papeles tapiz, vidrios tratados, madera y todo lo que esté cerca de ellas. Pues yo imaginé de primera intención hablar sobre cine y utilizar las palabras como una especie de metáfora para describir algún buen filme del animador checo Jan Svankmajer.

Aún así continuaba mi duda, como buena trabajadora decidí consultar mi interrogante con mi superior, ahí fue cuando ocurrió lo descrito en el primer párrafo, obviamente no lo voy a volver a escribir porque me daría más vergüenza y tendría que cortar aquí mi confesión.

Yo sé que por su puesto que a casi todos nos ha pasado algo así (aunque los orgullosos los quieran negar) pero lo que me queda decir es que no importa, todos somos seres humanos y nos equivocamos en muchos momentos de nuestras vidas.

Lo que sí importa es reconocer nuestra naturaleza imperfecta y dejar de complicarnos con cuestiones tan simples que en muchas ocasiones terminan con frustrarnos, nos autosaboteamos y creemos que no somos capaces hacer muchas cosas.

“Sólo existen dos días en el año en los que no se puede hacer nada, uno se llama ayer y otro mañana. Por lo tanto, hoy es el día ideal para amar, crecer, hacer y principalmente vivir.”

Bueno, esto es todo por hoy en nuestro programa de superación personal, acompáñame en el siguiente capítulo. ?

Facebook Comments

Podría también gustarte...