Corrupción y Muerte: 19s

 

 

El 19 de septiembre es una fecha que ningún mexicano olvidará, esa fecha trágica que la historia se empeña en recordarnos. A nueve meses y 28 días del terremoto que volvió a sacudir la Ciudad de México junto con Puebla y Morelos que cobró (según los datos oficiales) 366 víctimas mortales, cientos de heridos, edificios derrumbados y familias rotas.

Más que vestirnos de negro, nos vestimos de valor con cascos, guantes, picos y palas, las lágrimas caían en cada roca levantada, asimismo, el cielo también lloraba y acompañaba la interminable labor de los civiles rescatistas y Topos que con todas las fuerzas pedían encontrar a alguien con vida.

Posteriormente, comenzó a circular información sobre la malversación de contratos respecto a la venta de inmuebles en el df así como su construcción o ampliación, que en el ámbito de infraestructura no era posible. Así, se destaparon nombres como Claudia Sheinbaum quien en ese momento era jefa delegacional de Tlalpan.

El Colegio Enrique Rébsamen había colapsado causando la muerte a alrededor de 20 pequeñitos y personal por añadirle mucho peso que la estructura no podía aguantar. Otro edificio en la colonia Portales, recién construido y con sus departamentos a la venta, se derrumbó quedando en su interior una joven que acudía a realizar labores de limpieza o de vigilancia.

La pegunta es ¿quién verificó que se usaran los materiales que se anunciaron en el proyecto? La respuesta inmediata es la corrupción, pues muchos edificios terminaron por hacerse polvo por este tipo de casos, no importándoles a los contratistas e inmobiliarias lo que les depararía el futuro a los inquilinos.

Otra cuestión que destacar fue la falta de información oficial y desorganización en cuestión de los reportes sobre los fallecidos por parte de las autoridades es evidente en el Instituto de Ciencias Forenses de la ciudad que no reportó en tiempo y forma el registro de las 366 personas que posteriormente dio a conocer el titular de Protección Civil Luis Felipe Puente.

“Un mes más se acumula, con personas que siguen recorriendo los laberintos y ventanillas buscando respuestas, con daños físicos en inmuebles e infraestructura urbana, las violaciones a los derechos humanos, los abusos y las omisiones por parte de las autoridades. Los recursos oficiales ‘se pierden’ en medio de la falta de información, la desinformación y los ‘monumentos a la impunidad’. Seguimos aún sin saber cuánto se destina a la verdadera reconstrucción, cómo se toman decisiones y priorizan los predios y los apoyos”.

 

 

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